Consensos y gobernanza
En otros de los pecados de "La Divina Comedia del I+D+i" de Guiller (Thought in Euskadi) se menciona la gobernanza y con ésta, la incapacidad de trabar consensos sólidos sobre las cuestiones fundamentales y las dificultades para encontrar el equilibrio en un sistema que, en función del prisma con el que se mire, es fundamentalmente público, privado, o público privado. ¿O quizás ninguna de las tres anteriores?
Creo que Guiller conoce mejor que nadie las dificultades que tiene la RVCTI para funcionar como red, con personalidad y reconocimientos propios, con objetivos comunes y nodos articulados para el trabajo conjunto y tiene mucha razón en los pecados que comenta. Me gustaría ir un poco más allá, sin embargo, y añadir que las dificultades señaladas tienen mucho que ver con la propia diversidad y riqueza del sistema por el que seguramente pagamos un precio en términos de dificultades de gestión.
Hay Departamentos muy variados y de Universidades públicas y privadas, Centros tecnológicos de muy diverso tamaño, orientación y naturaleza y una variedad curiosa de CICs y BERCs que conviven con centros empresariales de I+D y otros agentes en un complejo sistema de gobernanza muy cruzado entre agentes en el que participan las empresas y las instituciones públicas en proporciones muy dispares. Si cada uno va por su lado y siguiendo sus intereses, "Houston tenemos un problema". Pero el potencial para buscar sinergias y alinear masas críticas y cadenas de valor que aporten valor real a las empresas y al conjunto de la sociedad es enorme. Para ello, creo que estaremos de acuerdo en que habrá que trabajar mucho en la articulación de la propia red y en sistema avanzados de colaboración (seguramente de geometría variable, en función de objetivos específicos) que rompan con las ineficiencias que bien señalas.
Continuará...
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Comentarios
Interpreto que el elemento sobre el que pivota la reflexión de Iñaki es el efecto de la financiación pública. Respecto a ello, planteo una visión paralela.
Es paradójico que el Sector del Conocimiento sea considerado de alto valor añadido y hacia donde debería reorientarse una parte de la economía española y al mismo tiempo sea un sector intervenido. A casi todos los efectos, la I+D+i y muchas de sus actividades asociadas, operan como si del sector marítimo, agrícola y ganadero o minero se tratara (sectores en crisis permanente). Es decir, no hay actividad si no hay dinero público.
Después de muchos años subvencionando la I+D+i, tanto los agentes tecnológicos como las empresas, las asociaciones que las representan y otros agentes económicos, consideran que la I+D+i, la formación, la consultoría de Innovación y otras actividades relacionadas deben ser gratuitas o de muy bajo coste para el usuario final.
Generalmente, se ha admitido que la I+D es costosa porque requiere de medios técnicos y perfiles profesionales especializados que no podían ser pagados por una gran parte de nuestro tejido industrial. Pero actualmente, también se considera que debe subvencionarse la formación y los servicios tecnológicos y de innovación. Para una gran parte de estas actividades, o hay dinero público para repartir entre sus gestores, ejecutores e incluso usuarios finales, o no hay actividad.
La cultura de la subvención no estimula ni favorece la excelencia sino que generalmente promueve los intereses ajenos al fin teórico o en el mejor de los casos, plantea el café para todos. Además, diluye una gran parte de los recursos económicos destinados, entre demasiados actores y actividades cuya aportación a "la causa" sería cuestionable.
Da la sensación de que la financiación pública ha dejado de ser un medio que promueve las actividades del conocimiento para convertirse en el elemento que hace posible esa actividad y la supervivencia de muchos de sus actores. Si este escenario es cierto, impediría considerar la I+D+i, tal y como se ejecuta en España, una actividad de alto valor añadido.
Estoy de acuerdo con lo que comentas. Las actividades de mercado, servicios de formación, innovación, asistencia técnica y otros muchos tienen que ser de rabioso mercado y financiarse por los que los reciben en su totalidad. Cualquier injerencia de la Administración Pública en este segmento no está, a mi entender, justificada de ninguna manera.