Dentro de tres días comienza la que podría ser la cumbre internacional más importante del siglo: la cumbre de Copenhague. En ella, mandatarios de todo el mundo negociarán nuestro futuro. Y lo harán como si de un juego se tratara, apostando por una estrategia u otra dependiendo de lo que piensen que va a hacer el contrario. De momento, el único bloque que ha mostrado sus cartas de forma clara ha sido la Unión Europea que hace ya algún tiempo se comprometió a reducir sus emisiones un 20% para 2020 (30% si otros países desarrollados asumen compromisos). Los dos mayores emisores del mundo - China y Estados Unidos - aún no han mostrado sus cartas. Hace poco menos de una semana ambos países lanzaron un órdago a la comunidad internacional al anunciar poco menos que sabotearían la cumbre, aunque poco después convirteron ese órdago en un envite a la mayor. Así las cosas, se llega a Copenhague en una situación de incertidumbre. Cuál será el resultado es una incognita. El día 18 lo sabremos. Hagan sus apuestas.
Yo ya he hecho la mía... y aunque no me guste, me inclino a pensar que saldremos de Copenhague sin un acuerdo sólido que ofrezca garantías para que todos los países unamos fuerzas para reducir nuestras emisiones en una cantidad suficiente. Y después vendrán los lamentos y comenzaremos a analizar qué ha hecho fallar el proceso y empezaremos a negociar de nuevo...






















Quedan por delante 12 días de intensas negociaciones, aunque como dice Olivier Deleuze, antiguo responsable de Energía del Gobierno belga y negociador de la UE en el protocolo de Kyoto, "la negociación se resolverá el último día a medianoche". El objetivo global hacia el que se apunta, de máximos, es lograr un acuerdo para la reducción de un 50% de las emisiones de GEI en 2050 respecto a 1990; muy ambicioso.
La UE parece que apuesta por una reducción de entre el 20-30% en 2020; Estados Unidos ofrece reducir sus emisiones un 17% en 2020 respecto a las emisiones de 2005. China ha dado su propuesta en forma de reducción de la intensidad energética (CO2 emitido por cada punto de PIB): en 10 años la reducirá en un 40%.
El baile de cifras a comenzado, y por ahora las unidades y las referencias son de lo más dispares.